martes, 21 de noviembre de 2017

Raúl Jurado Párraga / Acerca de La tortuga ecuestre

45 AÑOS DE PERSISTENCIA CULTURAL LA TORTUGA ECUESTRE UN ESFUERZO ADMIRABLE DE GUSTAVO ARMIJOS MORALES POETA DEL 70
Raúl Jurado Párraga
Universidad Nacional de Educación
Enrique Guzmán y Valle La Cantuta
Las revistas literarias juegan un serie de roles en la historia cultural de un país. Muchas veces consolida una generación literaria, muestra el trabajo de los grupos literarios, descubre poetas, visibiliza una época literaria, retrata el campo simbólico de la tradición cultural del país etc. Las revistas en su aparente estado de precariedad de edición y circulación a veces no nos permite valorarlas en su verdadera dimensión. Pero ahí, “caminan” llevando el espíritu de una época. Convirtiéndose en papeles “de cultura” que guardan la memoria de los expresan la literatura en toda su plenitud. Las revistas a veces también nos llevan a comprender la intermitencia de algunas de ellas que no pasan del número fundacional, o de números espaciados en el tiempo. Hecho que no ha sucedido con la Tortuga Ecuestre, un “breve y memoriosa revista de poesía” que lleva más de 385 números a la fecha. Y más aún, va a cumplir 45 años de vigencia y continuidad armoniosa de corajuda presencia en la tradición literaria de nuestro país.
Pero volviendo a la idea de las revistas. Muchas de ellas son revistas de número único, otras son “bisiestas” a propósito de este hecho deseo citar la ingeniosa frase de Manuel Atanasio Fuentes que decía que muchas revistas literarias deben: salir cuando se pueda o cuando se quiera. Aun así, la presencia de ese único número o números intermitentes de las revistas las convierten en “fetiches fantasmales de papel” que se buscará, coleccionará y se leerá con pasión y en el mejor de los casos, serviran como objetos reservados para una seria y fervorosa investigación. Una revista literaria o de poesía como es el caso de la Tortuga Ecuestre guarda celosamente trabajos iniciales de escritores que muchas veces llegan con su quehacer escritural a convertirse años más adelante en grandes figuras. Por citar un ejemplo en la revista Literatura que dirigieron y redactaron: Luis Loayza, Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa (Literatura febrero de 1958) Nos muestra trabajos iniciales de nuestro nobel de literatura. Pero no es el único ejemplo seguro existen otras revista como: Amauta, Colonida, Harawi, Las moradas, que guardan los trabajos iniciales e importantes de muchos escritores.
Una revista no sólo se sostiene por la “intención que la anima” sino por la pasión que imprime el director o editor de la misma. De ahí, un homenaje y admiración al trabajo del poeta Gustavo Armijos, artífice de esta “revista que es la memoria cultural de nuestra poesía”. Una revista sirve para dar conocer procesos de escritura de algún escritor que nos interesa, mostrar la génesis del trabajo de los colectivos poéticos y sus proyectos culturales, sus perspectivas estéticas, creativas y sus propuestas ideológicas. Por otro lado, es posible hallar también en una revista importantes “ensayos”, “artículos”, “notas” y “creación” que refleja espacios discursivos y críticos de una época. Las revistas explican formas de pensar, de actuar frente a la literatura. Las revistas por su naturaleza difusora de cultura se convierten en campos fértiles para los “investigaciones literarias” y lo más importante son espacios abiertos y polémicos de la cultura literaria de un país que a veces ni se conoce. Luis Fernando Vidal en un importante artículo sobre las revistas señalaba: “… El viejo vicio del centralismo gravita de modo determinante y negativo. La mayor producción editorial del país corresponde a Lima y el poder irradiador de este fenómeno obstruye la difusión de las revistas de otras ciudades.” Hecho comprobable por el porcentaje de atención que se presenta a las revistas editadas en la urbe, descuidándose las ediciones de revistas en provincias. Frente a este hecho se hace urgente realizar un mapeo bibliográfico completo de las revistas literarias de nuestro país para iniciar luego un minucioso estudio en equipo.
Las revistas literarias por otro lado, conservan la fuerza avasalladora de la juventud que las publica. Muchas revistas grafican la “emotividad” “el hervor incansable” de la juventud. Algunas no pierden esa fuerza sí que estas continúan editándose. En ese hacerse la revista se convierte en un medio para la escritura y la difusión de “ideas”. Que poeta joven o narrador en sus acciones fundacionales no ha sentido la “necesidad” de inventarse una tribuna para mostrar su escritura. Las condiciones de edición pueden ser duras para mantener la edición de manera periódica. Pero cuando se es consciente que tras el “deseo” de publicar se muestra el espíritu de una época esta publicación se llena de pasión por la literatura. Hecho que podemos palpar en la revista la Tortuga Ecuestre que esta noche es valorada.
ELOGIO A LOS 45 AÑOS DE LA TORTUGA ECUESTRE
Corrían los días de enero de 1973 y salía la Tortuga Ecuestre con la dirección del poeta Isaac Rupay y en ese primer número histórico publicaban los jóvenes poetas: Juan Carlos Lázaro, Elías Duran, Santiago López Maguiña, Gustavo Armijos e Isaac Rupay. Más adelante salía el Nº 2 Lima, junio 1973 Publican: Antonio Cilloniz,Tulio Mora, Armando Arteaga, Oscar Aragón, Isaac Rupay , Enrique Verástegui, Gustavo Armijos, Jorge Espinoza Sánchez. Y ese mismoaño el Nº 3 Director: Gustavo Armijos. Lima, setiembre 1973 Publican: Tulio Mora, Carlos Cornejo Quesada, José Rosas Ribeyro, Víctor Bueno Román, Julio Víctor Fernández iniciaban el camino de la emblemática revista: La Tortuga Ecuestre a la fecha no ha cesado de galopar. Han pasado cuarenta y cinco largos años y la revista se ha convertido en la “memoria viva” de la poesía peruana. Sus páginas han visto desfilar a una multitud y generosa pléyade de poetas peruanos. Sin lugar a dudas La Tortuga Ecuestre a lo largo de estas cuatro décadas se ha convertido “en la mejor antología plural de la poesía peruana” Una antología democrática, de rescate y de memoria de la poetas de reconocida palabra poética como la de aquellos jóvenes poetas que inician su búsqueda por los maravillosos años 70. Revisando algunos números hallamos poemas de Martín Adán, Xavier Abril, Leoncio Bueno, Livio Gómez, Mario Montalbetti, Roger Santibáñez, Cesáreo Martínez, Jorge Pimentel Armando Arteaga, Armando Rojas, Marco Martos, Tulio Mora, Jorge Eslava, Boris Espezua, Alberto Valcárcel, Juan Cristobal, Rocío Silva Santisteban, Juan Ojeda, Eduardo Chirinos, Miguel A. Guzmán, Dimás Arrieta, Miguel Idelfonso, Carlos Oliva, Elí Martín, José Rosas Ribeyro, Oscar Aragón , Enrique Verástegui, Sonia Luz Carrillo, César Toro Montalvo, Aidé Romero, Guido Fernández de Córdova, Segundo Cancino, Fredy Gambeta, José Luis Ayala, Raúl Jurado Párraga. Oscar Málaga, Eloy Jauregui, Rafael Alvarez, Jorge Espinoza Sánchez, Javier Huapaya, Max Dextre, José Ruiz Rosas, Augusto Tamayo Vargas, Ruperto Macha, Sigfrido Burneo, Houdini Guerrero, Luis Eduardo García, Iván Suárez Morales, Jorge Ita, Carlos Bayona, Doris Moromisato, José María Gahona, Denisse Vega, Willian Gonzales, etc. La lista es interminable pero lo más importante es reconocer que la Tortuga a lo largo de este tiempo ha regalado sus páginas para que con estas se edifique la “verdadera historia de la poesía peruana”. En nuestro país a veces no se presta importancia al estudio de los contenidos que tienen las revistas pero como siempre creo que es la propia historia la que se encargara a fortalecer la importancia de dichas publicaciones. Y junto a esta la investigación seria de la crítica literaria. La Tortuga a lo largo de sus interminables números a la fecha se presenta como un caso “suigeneris” de permanencia, del amor a la literatura. Y es ahí, donde la figura de su director el poeta Gustavo Armijos resulta capital. Armijos con paciencia “invita” al poeta a publicar en su emblemática revista. Lee, selecciona, edita y circula la revista con ejemplar valentía. Hablar de la Tortuga Ecuestre es valorar la alianza de poeta-revista, es hablar de una constancia y fervor por la poesía. Personalmente nadie, me presentó al poeta sino que fue su revista el lazo que me ha, nos ha permitido años de amistad que aún conservamos. Pero antes del poeta está el hombre que es un ser sensible, lleno de utopías y también de soledad y agonía de quien hoy tengo el compromiso de reconocer su trabajo. Y junto a él está su Quelonio de papel regalando poesía. Por ello, antes de referirme al trabajo del poeta déjenme decir que un país que no reconoce a sus poetas está condenado a tener políticos analfabetos, pendejos, mafiosos, amorales, ladrones, maquillados, plagiarios, imbéciles e incultos. Un país que huye al reconocimiento cultural de los poetas, narradores, pintores, dramaturgos etc. Esta condenado irremediablemente a ser contaminado de una epidemia naranja. Estamos advertidos solo un ser racional e inteligente sabe que la cultura es el único espacio de libertad y moral que debemos conservar. Un país inculto es la fuerza del mundo al revés donde los vivos y los doctores del engaño hablan como si tuvieran la razón ética. Pero ante esta realidad que nos agobia siempre habrá intelectuales cuya vida en limpieza moral seguirán sembrando cultura aún en la pobreza física. No caminemos a la imbecilidad sino ingresemos cotidianamente a la cultura viva y seamos capaces de valorar a sus cultores.
Gustavo Armijos tomó la posta de Rupay y corporizó la revista hasta regalarnos el sueño de la permanencia respirando poesía y vida. Y es algo que agradecemos sus amigos. Estoy, estamos seguros que hay Tortuga para rato. Salud poeta Gustavo Armijos por ese pedazo de corazón que huele a tinta en cada página de tu invaluable revista. Salud por permitirnos sentir como la poesía ha inundado nuestra literatura y el más importante saber que es posible aún respirar poesía en tiempos de facebook. Y eso realmente nos humaniza en la poesía.
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA
Catálogo (30 años de Poesía peruana en revistas (1971-2000) Lima: UNMSM, 2002. Responsable: Gonzalo Espino. Pp.131.
Barquero, Jorge. “Las Revistas en el Perú 1976- 1977” En: Proceso (Órgano de Extensión cultural de la Universidad Nacional del Centro del Perú” Abril-Junio, 1977. Pp. 139-146.
Beltrán Peña. José. “Revistas literarias peruanas de la generación del 90”. En Palabra en libertad. N.- 6, Lima, diciembre 2001 – Enero 2002, Pp.108-113.
Freyre, Maynor. “Palabra en Libertad entre las más importantes revistas de cultura peruana de los últimos cincuenta años” En: Palabra y Libertad N.- 2 año 2, Lima, invierno de 1998. Pp. 72-80.
Malpartida Besada, Mario. “Revistas las animadoras”. En: Revista Peruana de Literatura. Año V, N.- 8, mayo 2008. P. 31-32.
Vidal, Luis Fernando. “En torno a las revistas literarias (1975-1979)”. En: Lluvia. Año II. No. 5. Lima, diciembre de 1979; Pp. 47-58.)