lunes, 2 de agosto de 2010

Acerca de Foederis Arca y otros poemas de Gustavo Armijos


PRESENTACIÓN LIBRO DE GUSTAVO ARMIJOS

“FOEDERIS ARCA y OTROS POEMAS”


1.- AGRADECIMIENTO

Quiero agradecer muy sinceramente a Gustavo la oportunidad que me da para presentar y comentar su último libro de poesía “ FOEDERIS ARCA y OTROS POEMAS. Lo hago de buen agrado y espero no defraudar ni a él ni a ustedes, público presente. Un saludo sí para EL AVERNO, Centro Cultural que siempre nos acoge favorablemente, así como a Juan Benavente, promotor y director de los VIERNES LITERARIOS. También mi saludo a los colegas aquí presentes, con los que comparto la responsabilidad de presentar y comentar el libro aludido.


2.- UN GRAN RETO PERSONAL

Créanme, para mí esto es un reto, un gran reto, pues para presentar y comentar un libro, y, sobre todo, un libro de un hombre de tanta y tan reconocida trayectoria literaria como Gustavo Armijos, hay que tener una gran cultura literaria y haber transitado por aulas universitarias, especialmente las aulas que tengan que ver con las letras. Y valgan verdades, lo que he hecho de periodismo, de narrativa y poesía, es producto más que nada de mi estudio personal, individual, es decir, soy un autodidacta, que se ha forjado con mucho esfuerzo y a golpe de martillo. Pero, como reza el dicho “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, y si cierto es que de diablo no tengo nada, cierto también es que tengo de viejo y bastante. Por eso he aceptado el reto y aquí me tie nen para exponer mis puntos de vista y compartirlos con ustedes.



3.- GUSTAVO ARMIJOS, EL HOMBRE, (Iconoclasta); EL POETA, (Social, contestatario); EL EDITOR, (Amplio y democrático).

La obra FOEDERIS ARCA y OTROS POEMAS de Armijos, es la más reciente producción, en cuanto a trabajo poético se refiere. Desde aquel primer libro que publicara allá por 1977
-“CELEBRACIONES DE UN TROVADOR”- mucha agua ha discurrido bajo el puente del río Piura de su tierra natal; mas, su última producción denota un trabajo de líneas avanzadas; su que hacer literario se ha desarrollado hasta ubicarse dentro de los parámetros que envuelve a la poesía actual. De los viejos poemas juveniles casi no quedan rezagos, pues ahora nos deleita con versos cuidadosamente elaborados, modernos, que nos trasladan, a veces, a mundos aparentemente extraños pero que se engarzan, viéndolo bien, con la realidad cotidiana del mundo que nos rodea.

Pero Gustavo Armijos, a mi modo de ver, no sólo es Poeta. En él yo encuentro tres facetas: Gustavo Armijos el Hombre, Gustavo Armijos el Poeta y Gustavo Armijos el Editor. ¿Cuál de ellos pesa más? Difícil dilema por resolver.

Como Hombre, demostró desde joven su carácter independiente, iconoclasta, inconforme; y fue precisamente debido a esa actitud que un día, a finales de 1972, limpió su lanza y, cual un nuevo Quijote, se lanzó a conquistar el mundo, a editar una revista en la cual tuvieran cabida otros inconformes como él. ¡Y vaya que si lo logró! En uno de sus versos nos llegó a decir: “Soy un muchacho de corazón salvaje”

Como Poeta, son varias las obras que Armijos nos ha entregado, y nos seguirá entregando por mucho tiempo más, a pesar de que siempre nos ande diciendo que está mal de salud y que muy pronto se morirá. “Ahora que marcharé para siempre al infinito”, nos dice en su poema El gran banquete final.

Y como Editor, Armijos tiene ya un lugar ganado en la historia literaria peruana. César Toro Montalvo lo grafica muy bien cuando dice: “La Tortuga Ecuestre es un signo para la historia”

La Tortuga Ecuestre tiene una brillante y muy bonita historia. Nos cuentan sus amigos que la revista salió con ese nombre como un homenaje a un grande de la poesía peruana: César Moro, así como para dar cabida a aquellos poetas que, por no compartir ideales políticos iguales a los del Movimiento Hora Zero, eran marginados o ignorados.

Es su espíritu independiente, su no aceptación de parámetros lo que lleva a Armijos a editar, conjuntamente con otros amigos (Elías Durand, Juan Carlos Lázaro, Isaac Rupay y San tiago López Maguiña), La Tortuga Ecuestre, la misma que ve la luz en enero de 1973 ( El segundo número sale en junio, el tercero en septiembre, el cuarto en octubre y el quinto en diciembre de ese mismo año. Datos recogidos por Carlos Valencia).

En esos años, pocas eran las revistas que se editaban. La que más se recuerda: HARAWI. Había producción, pero fundamentalmente eran trabajos un tanto personales o de pequeños grupos e impresas en el inolvidable mimeógrafo. La Tortuga Ecuestre salió, y desde el primer número, a imprenta y a dos colores. Ese fue otro de sus grandes méritos.

La tortuga Ecuestre ha cumplido ya 35 años desde el primer día que viera la luz el primer número. Hoy sale mensualmente, en el mismo formato original, y en ella han visto publicados sus trabajos, cientos de poetas nacionales, consagrados y no, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, capitalinos y provincianos.

Y, orgullosamente, Gustavo dice: “para mi lo más importante es el deber cumplido”. Y está bien ese orgullo, pues se propuso algo y creo que lo ha conseguido, y cientos de poetas y la literatura en general le quedarán reconocidos por la labor cumplida.

Quizás Armijos haya sacrificado un tanto su labor poética, pero sería bueno sostener que lo hecho con La Tortuga Ecuestre es en sí su gran obra, Gran Poesía, pues cual el Noé bíblico, armó
su Arca y en ella embarcó a un sinnúmero de vates que hoy brillan con luz propia en el firmamento literario peruano.

4.- HAGAMOS UNA ABSTRACCIÓN

Para los mayores de 40 años les será fácil traer a la memoria la dirección, ubicación, distribución y características del histórico BAR PALERMO; mas, para los jóvenes, que tanto han podido leer u oír hablar de él, les diré que quedaba ubicado en la cuadra 11 de la Av. Nicolás de Piérola, entre Lampa y Azángaro, donde creo ahora funciona una tienda de venta de artefactos eléctricos.

Pues bien, aquel lugar era el favorito de todos aquellos jóvenes, y no tan jóvenes, que se iniciaban en la política y la literatura. En este acogedor lugar, compartías una taza de café y tenías largas horas para la tertulia y nadie te molestaba o apresuraba.

(No olvidemos que importantes facultades de La Universidad San Marcos funcionaba en el Parque Universitario, y la Universidad La Católica tenía sus locales en la Plaza Francia y la cuadra 8 del Jr. Camaná).

Y en El Palermo se reunía Gustavo Armijos con sus colegas de estudio; y ahí se gestaron sus primeros poemas; ahí tuvo sus discrepancias con los poetas que querían editar y no podían o no se atrevían; y ahí nació esa Barca de mil avatares que lleva por nombre LA TORTUGA ECUESTRE y que seguirá navegando por mucho tiempo más para beneplácito de todos los amantes de la literatura.

5.- PARAFRASEANDO A ROMUALDO

Recientemente ha fallecido un grande de la poesía: don Alejandro Romualdo Valle, y él, en su “Canto Coral a Túpac Amaru que es Libertad”, decía:
“Lo pondrán de cabeza.
...
Lo patearán a toda furia.
...
Le sacarán los sueños y los ojos.
...
Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán:
¡y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrá volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Y, como todo en la en vida tiene su oposición, su contradicción, Armijos también tiene sus detractores, pues no faltan quienes quisieran verlo desaparecido y que La Tortuga Ecuestre no se publicara, es decir “quisieran que ambos mueran”. Sin embargo, ahí tenemos a Gustavo con sus casi 60 años de edad y 35 editando La Tortuga Ecuestre, como buen Capitán, al frente de su Barca literaria (“su” Tortuga) y, además, dándonos periódicamente nuevos trabajos poéticos


6.- “¿MORIRÁ EL POETA?”

Para finalizar, quiero decir que Gustavo, a pesar del optimismo, el esfuerzo y el trabajo que ha demostrado para hacer lo que ha hecho, en lo personal, a veces, se muestra un tanto pesimista; siempre, o casi siempre hablando del estado de su salud y de enfermedades, reales o fantasmagóri cas, y de muerte. Aunque nadie está libre de ellas, sobre todo de la última, de la pelona, le he prometido que, cuando publique mi siguiente libro de poesía, el siguiente poema estará dedicado a él.

¿MORIRÁ EL POETA?

De muerte,
morirá
Solo, sólo él,
en un rincón del viejo cuarto
con pedazos de pan duro,
cubriéndose de musgo y soledad.

Ahí, arriba,
vese descolgar una araña,
lentamente,
como pensando,
(¿pensarán las arañas?)
cuándo ella también morirá.

La lluvia golpea el techo,
con dureza,
con iras contenidas y
aguas cristalinas.

El corazón del poeta late,
apresuradamente,
se desboca,
quiere salirse,
rodar,
llegar al final,
gritar,
rumiadas cóleras de siglos,
después morir.

¿Morirá el poeta?
De muerte , morirá.
¡Después vivirá!
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Lima, 25 de Julio 2008/
Manuel de la Cruz Odar-Bejarano